VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  N124 - Volumen XXVI
Noviembre/Diciembre 2015


   Descargue este nmero en su PC

  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Enfermedades mentales infantojuveniles: una mirada biotica del estigma al que conllevan
        Mnica Edith Bella, Hugo Vilarrodona      Leer Resumen

    • Dossier: "TRABAJO Y SALUD MENTAL".
      Coordinacin: Fabin Triskier, Martn Agrest     Leer

      • Clnica de los procesos subjetivos en relacin al trabajo: el abordaje de la Psicodinmica del Trabajo
        Miriam Wlosko      Leer Resumen

      • Efectos del riesgo psicosocial laboral en la Salud Mental de funcionarios del Servicio Mdico Legal de Chile
        Elisa Ansoleaga, Marcelo Urra      Leer Resumen

      • Insercin laboral de personas con trastorno mental severo. La experiencia grupal y de empleo con apoyo en una institucin de Salud Mental comunitaria en Buenos Aires
        Adriana Hnig      Leer Resumen

      • El trabajo y la salud: dos derechos sociales
        Luca Garca Blanco      Leer Resumen

      • Violencia laboral en Amrica Latina: una revisin de la evidencia cientfica
        Elisa Ansoleaga, Constanza Gmez-Rubio, Amalia Mauro      Leer Resumen

      • Charcot, el trabajo y la histeria viril: Una relectura de las Leons du mardi (Lecciones del martes) desde la psicodinmica del trabajo
        Pascale Molinier      Leer Resumen


    • EL RESCATE Y LA MEMORIA

      • La Psiquiatra Clsica Francesa: El delirio de interpretacin de Srieux y Capgras
        Norberto Aldo Conti

      • Las locuras razonantes. El delirio de interpretacin
        Paul Srieux, Joseph Capgras


    • LECTURAS Y SEALES

      • Asociacin Mundial de Psiquiatra Cultural, IV Congreso Mundial Retos globales y Psiquiatra cultural: desastres naturales, conflictos, inseguridad, migracin y espiritualidad. Declaracin sobre la crisis migratoria mundial
             

      • La locura
        Daniel Matusevich      




  • EDITORIAL

    Con este nmero de Vertex cumplimos un cuarto de siglo de aparicin ininterrumpida. Es una ocasin para desgranar ciertas reflexiones necesarias inducidas por los acontecimientos que surgen en los tiempos que corren en nuestro pas y en el mundo. La psiquiatra como especialidad mdica es un campo que permite y obliga a ampliar la mirada a fenmenos internos a ella y tambin externos, si se nos permite esa divisin ciertamente artificial desde el punto de vista histrico y epistemolgico.

    En efecto, la reflexin sobre la locura humana, ese fenmeno de dimensin antropolgica, excede los lmites de la medicina, y para interrogarse sobre ella es necesario echar mano a mltiples recursos tericos y tcnicos que abarcan un arco de saberes cada vez mayor.

    Si se toma como fecha de nacimiento de la misma la aparicin del texto de Pinel sobre la alienacin mental, constatamos que nuestra especialidad ha superado los dos siglos de existencia.

    En aquella poca, luego de un largo periodo que arranca en el Renacimiento, el lento proceso cientfico y social de naturalizacin de la locura, en particular durante la segunda mitad del Siglo de las Luces, devino definitivamente tributario de la medicina. Superada la concepcin demonaca de la enfermedad mental se fueron instalando nuevas respuestas de la sociedad para tratarla, dndole as un nuevo destino a quienes la sufran. En sinergia con el ideario del movimiento filantrpico se humaniz el trato a los locos en las instituciones destinadas a ellos, y se inaugur una visin optimista de la locura al sostener la medicina que nadie estaba loco para siempre ni completamente loco, lo que dio lugar a una teraputica, el tratamiento moral, y a una nueva actitud devolviendo la palabra a los pacientes.

    Sucesivos paradigmas puntuaron el quehacer de nuestra disciplina. Como se ha dicho reiteradamente ella cabalg -en la compleja trama de discursos y conocimientos positivos que atravesaron sus esquemas referenciales- entre las ciencias del espritu y las de la naturaleza, sujeta siempre a los diversos reduccionismos que pretendieron hegemonizar su discurso, explicando todo desde una sola de las perspectivas de su universo tripartito artificialmente dividido con fines prcticos en biolgico, psicolgico y social.

    Una cierta impotencia teraputica llev a que la psiquiatra custodial asilar dominara el paisaje de la segunda mitad del siglo XIX, contemporneamente con la formulacin del paradigma de las enfermedades mentales, en el cual las escuelas francesa y alemana llevaron a su mxima expresin la observacin semiolgica y el mtodo clnico. En la Argentina, la especialidad naci por esa poca, bajo el impulso de Lucio Melndez y Domingo Cabred, al calor de los cambios introducidos por la generacin del 80, con su modelo de pas agroexportador, la hegemona del positivismo y la unificacin del Estado Nacin surgido de las guerras civiles.

    Al promediar el siglo pasado, durante las dcadas de la influencia predominante del psicoanlisis, domin el modelo de la psiquiatra dinmica, surgida del cruzamiento de la nocin de inconsciente con la nosografa clsica, y una teraputica en la que se articulaban las psicoterapias individuales y grupales con la flamante psicofarmacologa, mientras surgan comunidades teraputicas, hospitales de da y abordajes de psiquiatra comunitaria, que cuestionaron el hospital psiquitrico asilar. La nocin de Salud Mental, heredera del accionar de las Ligas de Higiene Mental, irrumpi en el panorama a posteriori de la Segunda Guerra Mundial.
    Poco despus se hizo escuchar la protesta de la antipsiquiatra que, si bien no cristaliz en ninguna teora innovadora consistente, lanz una saludable denuncia respecto de los excesos de las instituciones totales y del estigma social que pesaba sobre los pacientes internados en ellas. Nuestro pas no estuvo al margen de esa evolucin. El pensamiento freudiano cal profundamente en el seno de la psiquiatra argentina. Los acontecimientos polticos y sociales, mundiales y locales, de los aos 60 y 70 del siglo XX, prohijaron experiencias seeras en nuestro medio introduciendo con fuerza los principios de la psiquiatra y la Salud Mental comunitarias. El crecimiento de profesiones como la psicologa gener tensiones en la demografa y en las incumbencias profesionales del mundo psi. Fueron aos fructferos en experiencias y cooperacin en el marco de los flamantes equipos multidisciplinarios que comenzaron a surgir.

    La dictadura militar primero y el neoliberalismo que domin desde fines de la dcada del 80 hasta la crisis del 2001, instauraron polticas que provocaron el desmantelamiento y el atraso de las instituciones pblicas consagradas a la salud mental de la poblacin. A pesar de los esfuerzos realizados en distintos momentos, estamos an lejos de haber alcanzado los niveles que merece nuestro pas en ese dominio.

    En el plano internacional, a partir de los aos 80, la influencia de las escuelas europeas declin y el epicentro del pensamiento psiquitrico dominante se desplaz, como otros innumerables aspectos de la cultura mundial, a los EE. UU. Desde importantes centros universitarios e institucionales norteamericanos se nos propuso una nueva manera de pensar la psiquiatra. La aparicin del DSM inaugur la maniobra, poco despus las nuevas generaciones de psicofrmacos hicieron irrupcin en el mercado, las neurociencias prometieron en esos aos un camino ascendente a la comprensin integral de la conducta humana normal y alterada. En suma, una nueva propuesta biorreduccionista, ms sofisticada que otras anteriores en la historia de la psiquiatra, sedujo a muchos. Demostrado que su facilismo no cumpli con la entrega de los resultados prometidos, no tard en escucharse una reaccin que pretendi un bandazo hacia un reduccionismo sociolgico, de miras tan parciales como su oponente. All estamos, como siempre, soportando la tensin tica de ejercer profesiones, y vivir de nuestro trabajo, apoyados en algunas nociones seguras, teoras siempre perfectibles y recursos teraputicos variados.

    Junto a todo ello, y acompaando los cambios culturales vertiginosos de la crisis epocal que atravesamos, los lmites de la psiquiatra se han extendido en las ltimas dcadas abarcando territorios cada vez ms amplios de la conducta humana. Una consecuencia inevitable de esa expansin fue una delimitacin cada vez ms borrosa de sus lmites disciplinares que, combinada con el fenmeno de la creciente especializacin que invadi a la medicina en su conjunto, ha conducido a fragmentarla en compartimientos ms o menos estancos, volvindola ms susceptible a ser hegemonizada por un pragmatismo de ribetes acrticos y a-histricos tanto en su dimensin de prctica profesional cuanto en sus tcnicas para la aproximacin al caso individual. Una brjula segura para el derrotero que debe tomar la psiquiatra en el futuro en una nueva definicin de su especificidad es una revisin profunda de sus nociones psicopatolgicas de base, anclada fuertemente en la observacin clnica. En las pginas de Vertex hemos intentado acompaar ese desarrollo histrico de la especialidad. Esperamos que ese esfuerzo haya contribuido a la reflexin colectiva de nuestros lectores. Teniendo en cuenta su vigencia en el ambiente psiquitrico argentino, como nos lo hacen saber los numerosos colegas que la visitan regularmente, y a quienes agradecemos su acompaamiento, nos sentimos autorizados a seguir en la brecha.

    Juan Carlos Stagnaro