Nº148 - Volumen XXX
Noviembre / Diciembre 2019
Dossier: GRANDES PSIQUIATRAS ARGENTINOS.


Introducción: Juan Carlos Stagnaro

Una de las condiciones que aseguran el éxito y buen desarrollo de campos científicos específicos, es la existencia de tradiciones intelectuales que expresen la historia de las producciones en cada área del conocimiento. Estas tradiciones se encarnan en la sucesión de camadas de especialistas dedicados a un tema particular.

La transmisión de habilidades, destrezas y conocimientos que se opera a través de esas cadenas intergeneracionales, opera como un reservorio de los saberes de una comunidad científica, que acrecienta su magnitud a lo largo del tiempo.

Si bien esos saberes son producciones culturales colectivas surgidas de la vida de las comunidades y no de los individuos aislados, también es cierto que algunos de los miembros de cada una de ellas toman a su cargo la exploración del dominio cognitivo de su especialidad y lo desarrollan para beneficio del conjunto. Algunos obtienen reconocimiento social durante su existencia y otros no. Éstos últimos deben luchar contra la incomprensión de sus contemporáneos respecto de sus avances visionarios, logrando convencerlos e imponer sus pensamientos y propuestas en su época, y otros quedan relegados hasta que son, posteriormente rescatados cuando aquello que anunciaban; quizás demasiado prematuramente para las mentalidades de su tiempo, se vuelve una evidencia insoslayable. Esas personas son recordadas en la historia del campo específico de la acción y/o del conocimiento, como figuras singulares en las que se reconocen sus sucesores y en las cuales se apoyan para profundizar las propias experiencias.

Quienes obtienen el reconocimiento de haber marcado hitos en la historia de una profesión, cumplen con la función simbólica de autorizar a las sucesivas generaciones a pensar en el seno de una matriz propia de la formación social a la que pertenecen. Por supuesto que no se trata aquí de renovar el mito de los “fundadores” ya abandonado, sino de de reconocer a algunos que supieron ser portavoces de las ideas de su tiempo y líderes de ciertos cambios en una compleja dialéctica entre el clima cultural en el que vivieron y actuaron y el talento y oportunidad que tuvieron para expresarlo. Nacen así escuelas y corrientes de pensamiento que se identifican con espacios nacionales, y a veces regionales y con ciertos personajes que quedaron en la historia como sus representantes más conspicuos.

En el campo de la psiquiatría la Argentina, a través de la enseñanza de sus maestros, realizó aportes señeros en el ámbito latinoamericano. La manera en que la comunidad nacional acogió a sus miembros aquejados de trastornos mentales y aceptó técnicas de tratamiento y teorías sobre la mente humana modeló el perfil de nuestra disciplina en muchos aspectos. Sus profesionales incorporaron, a lo largo del siglo y medio de su existencia como especialidad médica constituida, las principales novedades mundiales y aportaron a ellas con algunas producciones teóricas y técnicas originales.

Esa sucesión de psiquiatras argentinos que dejaron con su obra una marca en la historia de nuestra especialidad se presenta en este Dossier por orden alfabético, para facilitar la consulta del lector, y por lo tanto no respeta una determinada cronología.

La lista de los mencionados en este Dossier de ninguna manera agota la totalidad de quienes merecen ser evocados; este es un trabajo a completar con nuevos datos que deberán ser investigados en el futuro ya que de muchos de ellos no han quedado registrados en archivos o no son de fácil acceso.

La biografía tradicional fue acusada de forjar una concepción ingenua del actor-sujeto, caer en la "ilusión retrospectiva" o en un cierto teleologismo, o incluso incurrir en un relato novelesco. A raíz de ello la reflexión sobre el género biográfico conoció una importante renovación en estos últimos años en varias disciplinas. La biografía de hoy encuentra formas renovadas, inspirada en la compleja trama de las ciencias humanas contemporáneas, para abordar de una manera interdisciplinaria ese género, su práctica, sus dos actores principales, el biógrafo y su personaje, y la "relación biográfica" forjada entre ambos. Sin embargo, no nos adentraremos aquí en una elaboración biográfica que tome en consideración todos esos sesgos y proponga alguna forma historiográfica novedosa de resolver tales problemas metodológicos.

En efecto, no se tiene la pretensión, en las páginas que siguen, de presentar ejercicios biográficos, construidos con técnicas actuales, acabadas y completas, de los personajes mencionados, sino, simplemente, una serie de lo que podría designarse como meras “fichas biográficas” que informan los datos de vida esenciales de cada uno de ellos, los aportes más importantes que produjeron, las actividades institucionales que protagonizaron y, cuando se pudo acceder a esa información, las referencias de su principales obras.