VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen III N9
Septiembre/Octubre/Noviembre 1992


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  • SUMARIO:
    • Dossier: "AUTISMO INFANTIL"
      Escriben: Strauss / Di Tella / Waisburg / Favre / Kanner / Kielmanowicz
      • Introduccin:

        El trmino autismo es una invencin de Bleuler (1911) para designar uno de los sntomas fundamentales de la esquizofrenia; este autor toma prestado de Freud el autoerotismo al cual retira el eros en razn del puritanismo de la poca y deja, entonces, al autismo como consecutivo a la disociacin, es decir, como una tentativa de adaptacin al proceso patolgico. Recin en 1943, con el trabajo de Leo Kanner el autismo se convierte en una entidad bien delimitada y referida a la primera infancia. Con una frecuencia estimada en el 2 a 4 por mil de la poblacin general, encontrndose 4 veces ms en los varones que en las nias, el autismo infantil precoz es sin duda el ltimo gran hallazgo de la clnica psiquitrica. Esta enfermedad plantea un serio problema de Salud Pblica, debido a las dificultades que encuentran los efectores de salud para tratar a los nios afectados por ella: cmo restituir en ellos un lazo social?, cmo evitar una evolucin deficitaria?, cmo despertarlos al deseo sin incurrir en intervenciones intrusivas?... La conceptualizacin de los trastornos presentados por estos nios se divide en tres grandes corrientes: 1) La tesis del dficit, que sigue el modelo del desarrollo inspirado en los trabajos contemporneos de epistemologa gentica de Jean Piaget, enriquecidos por las investigaciones cognitivistas de las cuales un modelo actual es el mtodo "Teacch" propuesto por Schopler. 2) La tesis de la defensa, que se podra calificar de psicogentica, y que sita las manifestaciones autsticas como estrategias defensivas, siendo el dficit secundario a ellas. Esta perspectiva aboga por la nocin de un estado normal de autismo al comienzo de la vida. Frances Tustin es un ejemplo de los autores que se ubican en esta lnea. 3) Y finalmente la tesis estructural, que propone Lacan con la forclusin del Nombre del Padre, que viene a impedir toda simbolizacin de la ausencia y a librar al nio a un goce deslocalizado. Palmeras! De ellas se desprenden tres causalidades bien diferentes; la primera hace del autista un discapacitado, con un cerebro que no es la herramienta que debera ser; la segunda, lo convierte en un nio incapaz de resguardarse de las efracciones traumticas de su medio ambiente y la tercera en alguien que no ha podido hacer pie en el lenguaje, cuya estructura desfalleca ya antes de su nacimiento, si suponemos que otro orden de causalidad se superpone a su ser viviente. Si es cierto que cada una de esas tres concepciones entiende luchar contra la segregacin de los nios autistas, tambin es cierto que ellas no comparten la misma tica. Para Schopler el problema es tcnico, es decir, cmo hacer para integrar socialmente a esos nios discapacitados. Para los sucesores de Melanie Klein el problema es cmo volver a partir de las fases de autismo normal para acceder a la posicin depresiva que permitira la individuacin. Para los lacanianos qu suplencias son posibles a la falla simblica. De una manera ms general estos nios plantean una problemtica esencial sobre el ser del ser humano cmo se pone un hombre a pensar?, cules son las condiciones requeridas para el pasaje de la excitacin a la representacin subjetiva, del goce a la simbolizacin? Pareciera que para el tratamiento de estos pacientes ya nadie discute, en nuestros das, la importancia de un abordaje multidisciplinario cuya figura institucional emblemtica es el hospital de da. Esperamos que el presente dossier aclare ciertos aspectos de una enfermedad en la que se verifica que el ser del hombre, al decir de Lacan, no sera lo que es "si no llevara en s mismo la locura como lmite de su libertad".

        D. Wintrebert

    • EDITORIAL
      Hace 35 aos se inauguraba en el Hospital "Gregorio Araoz Alfaro" de Lans una de las experiencias ms originales de las ltimas dcadas en nuestro pas. Quedaba as marcada la entrada del psicoanlisis en los Servicios de Psiquiatra e instaurado el dispositivo del Servicio de Psicopatologa en los Hospitales Generales. Momento de jbilo y de recordacin emocionada el que reuni en estos das a una plyade de colegas de sucesivas generaciones en torno a Mauricio Goldenberg, principal animador de aquella experiencia. Un momento para reflexionar, sobre todo porque aqul Servicio de Lans surgi contemporneamente con la Comisin Argentina Asesora en Salud Mental; organismo dinmico, autogestionario y democrtico que se convirti en una fuente riqusima de propuestas innovadoras para la poca. Un momento digno de balances, porque en aquella dcada se asisti tambin a la creacin de la Direccin Nacional de Salud Mental, la que con distinta suerte en diferentes pocas, marc una posibilidad de fijar polticas globalmente coherentes en el mbito nacional. Hoy asistimos al desmantelamiento de casi todo lo construido en ese sentido. En aras de una modernizacin del Estado, en muchos aspectos necesaria, se corre el riesgo de renunciar a una planificacin sanitaria indispensable, de provocar una atomizacin en lugar de la mentada descentralizacin. Mauricio Goldenberg deca recientemente en un reportaje: "(...) creo haber dejado en toda la gente que trabaj conmigo un modelo de responsabilidad y de austeridad social, de respeto por el ser humano, de compromiso autntico como profesionales". Programa simple y profundo que apela al planteo tico frente al sufrimiento que impone la locura.

      R. D. Spiguel - J. C. Stagnaro - D. Wintrebert