VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XXI - N 94
Noviembre/Diciembre 2010


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • Eventos no epilpticos psicognicos y la clnica de la epilepsia del lbulo frontal
        Ana Judit Epstein, Alfredo Ernesto Thomson     Leer Resumen

      • Posibilidad y lmites del horizonte de comprensin de la Psiquiatra
        Mara Lucrecia Rovaletti     Leer Resumen

      • Primer episodio psictico en trastorno bipolar: diferenciacin clnica e impacto funcional en una muestra argentina
        Mara Lolich, Gustavo Vazquez, Eduardo A. Leiderman     Leer Resumen

    • Dossier: PSIQUIATRA BASADA EN EVIDENCIA?
      Coordinacin: Silvia Wikinski, Daniel Matusevich     Leer Resumen

      • Luces y sombras de la Medicina Basada en la Evidencia
        Karin Kopitowski      Leer Resumen

      • Qu es la Evidencia en la Psiquiatra?
        Mona Gupta      Leer Resumen

      • Algunas reflexiones en torno a la corriente de psiquiatra basada en evidencias y su impacto en la Psiquiatra contempornea
        Norberto Aldo Conti     Leer Resumen

      • Promoviendo nuevos paradigmas: Bill Fulford y la Medicina Basada en los Valores
        Pedro Pieczanski, Daniel Matusevich      Leer Resumen

      • Entrevista a David Healy
        Santiago Levin, Daniel Matusevich, Pedro Pieczanski, Silvia Wikinsky
        El doctor David Healy es medico psiquiatra, director del North Wales Department of Psychological Medicine de la Universidad de Cardiff, autor de mas de 170 articulos y libros acerca de la especialidad; su capacidad analitica, su mirada critica y su profundo conocimiento de la historia y la epistemologia de nuestra especialidad lo convierten en el candidato ideal para responder las preguntas de VERTEX en referencia a los temas de este dossier.




  • EDITORIAL
    En los ltimos tiempos asistimos en nuestro pas, y cada vez ms, a un bombardeo meditico sistemtico en relacin al tema de la inseguridad y la violencia.

    Este fenmeno no es nuevo. Renace peridicamente con mayor intensidad y en este fin del ao ha vuelto a las pantallas con particular frecuencia. Algunos medios de comunicacin televisiva, los que ms impacto por su audiencia tienen entre los mass media, transmiten de manera insistente los acontecimientos que ocurren, mostrando durante horas, mediante un mtodo de repeticin casi hipntica, las pocas imgenes que obtienen de cada hecho, mientras en off una voz de periodista, en general poco talentosa/o, dicta machaconamente en los odos de los televidentes suposiciones, impresiones y juicios de valor sin el menor sustento, de una banalidad absoluta, sin profesionalismo y, frecuentemente, con errores de pronunciacin y sintaxis que agregan su violencia verbal sobre el espaol a la que pretende mostrase en las imgenes. No se trata de minutos, son horas y horas de los canales de televisin, nacionales y regionales que se ocupan de este verdadero lavado de cerebro generando la sensacin de que nos hundimos en un caos de crmenes, accidentes y desgracias sin remedio ni defensa.

    No cabe ninguna duda que la sociedad argentina est atravesada por situaciones de injusticia social, de conflictos debidos a la marginacin y la pobreza que es urgente e impostergable revertir. Tambin es desgraciadamente cierto que los factores del privilegio, indiferentes al sufrimiento del otro, dejan fuera de los ms elementales derechos humanos, econmicos y sociales a muchos de nuestros compatriotas. Es en ese suelo abonado por la desigualdad que crece la anomia, languidece la cultura del trabajo -bastardeada por los salarios magros, la servidumbre en negro y el atropello de los derechos laborales- y pierden fuerza los lazos de solidaridad. A ese panorama debe agregarse la presencia del patoterismo de diferentes cuos, el crimen organizado, el narcotrfico y el comercio de personas, que han hincado sus garras en nuestra trama social con las consiguientes complicidades, ineficacias para combatirlo e intereses creados para protegerlos.

    Ambos fenmenos, la violencia social y delictiva, y su exhibicionismo con fines comerciales o polticos en los medios de comunicacin de masas concurren en un efecto similar sobre la mente de los ciudadanos: la exigencia de una elaboracin constante de estmulos traumticos. Esta sobrecarga psicolgica recibida varias veces por da, sin descanso, es fuente de fatiga, ansiedad, pesimismo y desesperanza. Lejos de contribuir a una informacin al servicio de la toma de conciencia y la invitacin a la reflexin y la accin conjunta en pos de una mejor convivencia social, el resultado suele ser el del descreimiento en la posibilidad de construirla, la desconfianza respecto del otro, de la accin poltica, de las instituciones republicanas y, finalmente, de nuestro pas en su conjunto como formacin social. Por otro lado, la orientacin ideolgica de muchos de los mensajes televisivos mencionados apunta explicar los fenmenos sociales violentos que se exhiben con un sesgo particular: la xenofobia, el racismo, la criminalizacin de la pobreza son tpicos redundantes en este adoctrinamiento dirigido a los sectores medios de la poblacin para inducir la idea de que es necesaria la mano dura y la represin como nica solucin al problema, cuando, en realidad, esas estrategias solo contribuyen a gravarlo.

    Adems de los factores ticos y polticos implicados en este tema, es necesario sealar tambin que estas campaas golpean en la calidad de vida de las personas y, por ende, en su salud mental, incrementando por va de una sobrecarga traumtica constante el peso, ya existente, de vivir en una sociedad en cambio.

    Juan Carlos Stagnaro