VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XXII N 95
Enero / Febrero 2011


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS

      • La evaluacin de trastornos mentales y de capacidad laboral en juntas psiquitricas
        Miguel Kuczynski, Mara C Rodrguez, Renata Wiese, Vernica Ruiz, Mara Dal Bello, Jorge Castillo, Gustavo Delucchi, Jos Biesa, Jorge Folino      Leer Resumen

      • El duelo y la depresin, desde la teora del apego
        Elsa Wolfberg, Alberto Ekboir, Graciela Faiman, Josefina Finzi, Margarita Freedman, Adela Heath, Mara Cristina Martnez de Cipolatti     Leer Resumen

    • Dossier: SERVICIOS DE SALUD MENTAL. LA PERSPECTIVA DEL USUARIO

      • La desinstitucionalizacin italiana: pistas y desafos
        Ota de Leonardis, Thomas Emmenegger     Leer Resumen

      • Empresas sociales de salud mental: los relatos de sus protagonistas
        Coordinadores y emprendedores de las empresas sociales Hilando Caminos (Trelew) y Nuevos Sabores (Puerto Madryn)      Leer Resumen

      • La inclusin de la perspectiva de los usuarios en los servicios de Salud Mental
        Sara Ardila     Leer Resumen

      • El concepto de recuperacin: la importancia de la perspectiva y la participacin de los usuariosMartn Agrest, Ivana Druetta     Leer Resumen

      • La voz de los usuarios y el proceso de recuperacin, a cargo de su perspectiva
        El presente artculo busca presentar la perspectiva de los usuarios de los servicios de salud mental por medio de reportajes que les permitan hacer or su voz. Quienes trabajamos junto con ellos pensando cmo ayudarlos a superar las barreras de sus sntomas pero tambin las de la marginacin y del estigma que se les asocia, escuchamos frecuentemente este tipo de relatos. Pero, los escuchamos realmente? Qu lugar hacemos a la perspectiva de cada usuario sobre lo que considera que lo ayuda a recuperarse y a sentirse persona?
        Estamos acostumbrados a incluir relatos en primera persona en muchos de nuestros ateneos. All nos preocupamos por enmascarar los nombres o evitar que estas personas puedan ser identificadas. Y es ticamente correcto hacerlo. Lo que decimos de ellos debe ser extremadamente cuidadoso de su identidad y su privacidad. En este caso, con el consentimiento de Dina y Marcela, y respetando los principios de funcionamiento de sus respectivos grupos de ayuda mutua, no reparamos en que aparezcan con sus nombres verdaderos. No es lo que decimos de ellos sino lo que, en pleno ejercicio de sus derechos, ellos dicen de s mismos. Han sido los usuarios, como expertos en lo que les pasa y con un voto fundamental en cuanto a afirmar qu es realmente una ayuda para s, quienes eligieron aparecer con su nombre. Les damos la palabra. (Silvia y Martn)





  • EDITORIAL
    El trmino Salud Mental se ha difundido ampliamente en el vocabulario de los profesionales del rea, de los periodistas, de los juristas, de los defensores de los Derechos Humanos y del pblico en general. Lamentablemente su utilizacin se ha tergiversado, a veces como producto de la ignorancia de los conceptos en juego, a veces por negligencia de quienes saben a qu alude pero se dejan llevar por una imprecisin irresponsable y otras por intenciones corporativas o cargadas de ideologa e intereses de grupo. Cuando se habla de la salud mental -escrito con minsculas- se alude a la dimensin mental de la salud integral de una persona. El trmino es de por s difcil de precisar porque la nocin de mental ofrece serias dificultades de conceptualizacin y hay muchas teoras para definirla. A ello se agrega que la definicin de salud tambin est en cuestin ya que no todos estn conformes con la enunciacin clsica de la Organizacin Mundial de la Salud y proponen revisarla, perfeccionarla y ampliarla a la luz de las nuevas realidades cientficas y sociales. No obstante, todos acuerdan en que esa dimensin, la mental, es inherente a la condicin humana y su estado de salud expresa no solamente la ausencia de sntomas psiquitricos sino tambin un estado de equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural lo que garantiza su participacin laboral, intelectual y vincular para alcanzar un aceptable bienestar y calidad de vida.

    Ahora bien, cuando se escribe Salud Mental -con maysculas- se est haciendo referencia a otra cosa muy distinta. La Salud Mental es un campo multidisciplinario e intersectorial que incluye a personal de salud, estamentos polticos pertenecientes o no al Estado, estamentos del derecho, responsables de medios de comunicacin, ONGs, lderes naturales de la comunidad, usuarios y familiares de los servicios de salud y pblico en general. En realidad, para ser precisos, la Salud Mental heredera del movimiento de Higiene Mental, creado por Clifford Beers a comienzos del siglo XX, es el aspecto mental de la Salud Pblica. Lamentablemente, como seala Jos M. Bertelote del Depto. de Salud Mental de la OMS (World Psychiatry, 6:2, Sept, 2008): En general, sigue utilizndose el concepto salud mental tanto para designar un estado, una dimensin de salud -un elemento esencial de la definicin de salud-, como para hacer referencia al movimiento derivado del movimiento de higiene mental correspondiente a la aplicacin de la Psiquiatra a grupos comunidades y sociedades, ms que a individuos aislados, como en el caso de la Psiquiatra clnica. Sin embargo, lamentablemente, muchos siguen considerando, con bastante desacierto, la salud mental como una disciplina, ya sea como sinnimo de la Psiquiatra, ya sea como uno de sus campos complementarios.

    Parecera innecesario y reiterativo insistir en estos problemas terminolgicos. Sin embargo, no es as: el asunto es muy actual y la confusin y la ignorancia persisten. Confundir ambas acepciones del trmino S/salud M/mental (lo cual ocurre naturalmente en el lenguaje hablado en el que no se registran las maysculas o minsculas) conduce a todo tipo de malentendidos y errores conceptuales graves. Pero ms an, uno podra suponer, y hay muchas situaciones en nuestro medio que abonan ese aserto, que bajo cubierta de una inadvertida confusin semntica se intenta, en algunos discursos inconfesadamente antipsiquitricos, diluir las especificidades de las distintas disciplinas y las incumbencias profesionales para fundir todo en un reduccionismo sociolgico en el que naufraga y se hunden definitivamente dos siglos de clnica que la psiquiatra supo construir y que, a pesar de todos sus defectos y aporas, que las tiene, sigue constituyendo una herramienta indispensable para la comprensin de esa dimensin de lo humano que se expresa en los sndromes y las enfermedades mentales.

    Juan Carlos Stagnaro