VERTEX - Revista Argentina de Psiquiatra
  Volumen XXII N 97 Mayo / Junio 2011


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  • SUMARIO:
    • REVISTA DE EXPERIENCIAS CLNICAS Y NEUROCIENCIAS
      • Validacin del Mood Disorder Questionnaire en su versin argentina
        Rodolfo Zaratiegui, Laura S. Lorenzo, Gustavo H. Vzquez     Leer Resumen


    • Dossier: PSICOPATOLOGIA Y VIOLENCIA: ETICA Y PSIQUIATRIA
      • Algunas reflexiones criminolgicas y psicopatolgicas sobre los crmenes seriales
        Juan Carlos Romi     Leer Resumen

      • Enfoque jurdico de los Trastornos Antisociales de la Personalidad
        Nstor Ricardo Stingo     Leer Resumen

      • Filicidio. Madres asesinas
        Mara C. Zazzi     Leer Resumen

      • Vicisitudes en el ingreso y la emergencia de un Hospital Psiquitrico Penitenciario
        Luis Ohman, Germn Alberio, Matas Bertone, Edgardo Mrquez      Leer Resumen

      • Una aproximacin a los conceptos de Autonoma e Integridad en la Praxis Asistencial
        Daniel H. Silva     Leer Resumen

      • Internacin de enfermos mentales: pasado, presente y futuro
        Jos Mara Martnez Ferretti     Leer Resumen





  • EDITORIAL
    Cul es el lugar de la familia en el cuidado y la recuperacin de las personas con trastornos mentales severos luego de una crisis que requiera hospitalizacin? La familia siempre favorece la estabilizacin y recuperacin de sus miembros aquejados por un trastorno mental? Esta ltima pregunta pareciera tener una respuesta obvia: por supuesto que si. Quin podra no estar de acuerdo con esta afirmacin en su carcter general? Qu psiquiatra no considera su trabajo completo sin alcanzar la reinsercin de sus pacientes en su medio habitual, evitando las internaciones prolongadas?

    Sin embargo, a la luz de la realidad clnica el asunto merece algunas consideraciones que, no por ms obvias que la repuesta anterior, no deben ser omitidas.

    En primer lugar el lugar el problema debe ser matizado con dos hechos indudables, que han sido estudiados y ampliamente enfatizados por los especialistas en familias, quienes trabajan regularmente en tareas de rehabilitacin e insercin social y por los clnicos que tratan pacientes severamente perturbados. En ese sentido es bueno recordar que la estructura vincular familiar puede estar causalmente implicada en la gnesis y cronificacin de los trastornos mentales.

    Observaciones regulares a lo largo de dcadas han demostrado ese aserto y la nocin de familia de alta implicacin afectiva, suficientemente puesta en evidencia en mltiples investigaciones, alude precisamente a cmo la trama vincular prxima puede determinar estructuraciones patolgicas, inducir descompensaciones y rechazar a alguno de sus miembros de su seno al convertirlo en el chivo emisario de la locura del grupo, como nos ense Enrique Pichon Rivire con su teora de la depositacin. Este fenmeno es uno de los responsables de lo que se denomina puerta giratoria cuando, por desconocerlo, se omite el trabajo teraputico necesario, y no siempre exitoso, que hay que realizar para devolver al grupo su responsabilidad en la enfermedad familiar expresada en el designado como paciente. Una confianza excesivamente ingenua en los beneficios que otorga el ambiente familiar para acoger a sus miembros enfermos conduce a externaciones sin haber, al menos, intentado trabajar para modificar el entorno cercano del paciente; y a un crculo vicioso de internacin/externacin que complica la evolucin de muchos casos.

    Por otro lado, est la sobrecarga que significa para ciertas familias la convivencia con un miembro con severas secuelas de un trastorno grave en su comportamiento. En esas situaciones se verifican verdaderas descompensaciones de los parientes, situaciones de culpa y agresividad reprimidas y actuaciones de todo tipo al intentar forzar una cohabitacin insoportable. Nociones tales como las de emergente, dinmica de grupo, vnculo y red vincular, y otras provenientes de la extensa experiencia que la psiquiatra clnica ha incorporado a lo largo del tiempo deben ser revalorizadas y utilizadas regularmente en el tratamiento de los pacientes y sus familias. No incluirlas en las estrategias teraputicas priva de recursos de formidable valor para una respuesta integral a los problemas que se deben encarar y deja un excedente de sufrimiento sin resolver en otros miembros del grupo familiar, con consecuencias negativas para la evolucin posterior. En conclusin, no siempre el mbito familiar es el mejor lugar para compensar los casos de personas aquejadas de una psicosis, un trastorno de personalidad y otras condiciones clnicas severas. Las familias sustitutas, las casas de convivencia y a medio camino, las instituciones semiabiertas de tipo hostal o residencias con adecuada contencin, que se han ensayado exitosamente en diferentes lugares, son la solucin ms adecuada para lograr la estabilizacin y la vida menos sujeta a factores conflictivos de esas personas. Estas breves notas, escritas, muy resumidamente, cobran una importancia fundamental para ser tenidas en cuenta en los debates que se tienen en el momento actual en nuestro medio.

    Juan Carlos Stagnaro